miércoles, 30 de julio de 2008

11 días después, he vuelto


Serpenteando a través de las carreteras del sur y atravesando pueblos cuyas culturas han perdurado más que muchas vidas de hombre. Remontando ríos, valles, vados y quebradas; al otro lado de los majestuosos andes que se erigen contra el sol, se encuentra el Cusco, Qosqo: ombligo del mundo.

Once días más tarde me pondría a pensar en cómo había sucedido todo aquello que aún puedo recordar. El enfrentarme a los andes esta última vez tuvo un vuelco inesperado.

Cuando tomé el bus dejaba una Lima ruidosa. Dejaba la ciudad gris de lado y anhelaba ver otra vez el cielo azul con nubes blancas de aquella tierra indígena, indomable, conservada casi de manera pura hasta el día de hoy. Y es que, cuando viajo, me gusta fijarme en las pequeñas diferencias. Lo curioso acerca del Cusco y Lima son las pequeñas diferencias.

Acá en mi ciudad tomo un taxi y antes debo preguntar el precio hacia donde voy. Usualmente todos piden alrededor de diez soles por un viaje. En Cusco no es así. En Cusco pasa un taxi y yo estiro la mano, él se detiene, yo me subo, saludo efusivamente y le digo a dónde voy. Él tiene que llevarme a mi destino por dos soles. No hay regateos ni costos excesivos. Allá es más justo el taxista.

Allá las calles no tienen ruidos molestos. Ningún auto lleva bocinas y casi nunca escuchas el más mínimo sonido de claxon. En esas calles se puede caminar porque todo el mundo camina casi siempre. Todavía la gente te habla en las calles y de la misma forma te saludan. Acá en Lima no es así. La gente te mira de reojo y tú también los miras así, como acechando o cuidándote de que te acechen porque de un momento a otro te pueden atacar. Y tú no quieres ser presa sino cazador.

Como ya dije el cielo es azul. El agua no tiene cloro. Las nubes existen y son blancas y están tan cerca de uno que si estiras tus dedos puedes alcanzar a tocarlas y que te toquen. El agua que sale en los lavaderos de las casas es helada, pero está bien, te limpia realmente y te quita todo el calor. Allá no hay invierno, otoño, verano o primavera. Sólo hay periodo de seca o periodo de lluvia. Todos los días sale el sol dorado y todas las noches hace un frío seco. En Lima no hay sol, el frío te penetra hasta los huesos por la humedad.

El viaje estuvo lleno de paisajes que nunca verías si caminas toda tu vida en la ciudad. El verdadero paraíso, donde el campo es verde, se escucha correr el agua, el cielo es azul, y las nubes blancas, se encuentra allá. Es verdaderamente un valle sagrado. Algo que aprendí es que la cultura Inca no es la cultura Inca, sino que se llama cultura Quechua o del Tahuantinsuyo.

Un dato curioso es que casi no hay policía en Cusco. No se necesita. Creo que todos los ladrones de este país están en Lima. Jamás me han robado nada allá, y acá me roban cada vez que tengo algo. Se puede comer rico y barato donde sea que te encuentres. Acá en Lima comer rico y barato es el nombre de un animal extinto. Allá por el cretácico.

Enterré definitivamente a una antigua compañera para siempre. Encontré los mismos amigos de siempre pero mucho mejores que antes. Los mismos abrazos cálidos y mejores momentos juntos. Fue el viaje que esperaba tener. Pude caminar otra vez entre las ancestrales construcciones quechuas (no incas) y sentirme parte de una cultura milenaria. Pude respirar el aire seco y helado de las mañanas. Pude caminar en el campo y visitar los centros arqueológicos de Cusco y el valle sagrado. Es un tesoro que no se puede comprar ni vender. Uno sólo lo puede guardar cerca del corazón y tenerlo consigo para siempre. Hubo una señal, sin embargo, que me mostró que será mi último viaje por ese rumbo. Así que abrí bien mis ojos y agudicé mis sentidos esta vez. Lo he percibido todo más claramente. No me he de arrepentir más tarde.

Para darle adrenalina al viaje: Casi estuve a punto de morir muchas veces durante la escalada y bajada del Huayna Picchu. Un taxista escapó de la policía mientras yo viajaba con él chocando a dos taxis a ambos lados porque le cerraban el paso (fue increíble, la sonrisa me duró bastante). Mi bus de regreso a Lima sufrió la explosión repentina y alarmante de una llanta trasera mientras íbamos a más de 80 km/h. Estuve una hora en medio de la nada y a mitad de la noche esperando que mi bus se repare de manera adecuada. Más adelante en la madrugada vi un bus de la misma empresa destrozado en muchos pedazos y di gracias a Dios que me guardó milagrosamente de un final así.

Pero hay de mí para rato.

Hoy recuerdo (coincidencia total) a A. Creo que las coincidencias no existen aunque el término en sí me ayuda a describir parcialmente una historia larga y accidentada. Un día como hoy ella nació. Y los días como hoy hemos siempre estado alejados. Hoy pasó algo muy diferente a todo lo acontecido en años anteriores. Hoy alguien más me mencionó que qué día era hoy con respecto a A. No creo que sea una señal a estas alturas de mi vida. Pero fue bueno saber que nunca olvidé que hoy es su cumpleaños. Talvez ella piense a veces en mi cumpleaños. Talvez aún piense en mí como yo pienso tan a menudo en ella. Me gustaría verla alguna vez, y quizá pronto la vea. Por el momento no puedo asegurar nada. Sólo sé que su recuerdo seguirá aquí conmigo, entre mis páginas y mis recuerdos de infancia.

Bienvenidos de nuevo al mismo sitio de antes.

10 comentarios:

Manuel dijo...

1. Gracias, por ser guía turístico. Tu sabes a que me refiero.
2. La descripción de Cusco me trajo a la memoria mi tierra natal, aunque no tengamos tan famosos monumentos ciertamente las coincidencias son varias. Date por invitado de antemano :).

d dijo...

Quiero ir a Huancayo lo más pronto posible. Y lo digo muy, muy en serio. Un abrazo hermano. De corazón.

d.

Poetastra dijo...

Yo kiero estar en ese lñugar!!!!.. seria fantastico!!


me encanta la forma en ke relatas david... Como ke siento ke tambien estoy ahí cuando te leo...


Un beso amigo

d dijo...

Yo sé que un día estaremos juntos en ese lugar, y será muy divertido. Y fantástico también. Me encanta que te encante la forma en que relato Bianka. Yo, en verdad, cuando escribo, siento que estás aquí, frente a mí. Un beso también, amiga mía.

d.

Teyalistic dijo...

sounds like a wonderful trip. glad you had fun!! :)

d dijo...

Teya! Glad to see you around here :D... I'm very happy indeed. It was a good trip, perhaps even wonderful. And we had some fun, as usual. I'll write to you more in your blog. Many kisses.

d.

Anónimo dijo...

fue chvre leer esto antes d ir!! waaaaa ya quiero estar allla!!! no sabes como AMOOO esa ciudad...!! me fascina el hecho de estar alla :)

d dijo...

Es una ciudad muy "amable". Se hace extrañar todo el tiempo lejos. De seguro que mañana cuando vayas para allá será algo muy refrescante para ti. Espero que te vaya mucho mejor que a mí.

d.

Melissa dijo...

hola amigo bueno me gusta leerte pude ver la ciudad a traves de los ojos de alguien que la ama como el poeta ve a su musa supongo, bueno aqui en Lima la gris de la cual estoy tan enamorada yo porque asi como es gris la amo porque asi me refleja en este momento ayer estuve en la feria del libro y pense que solo tu hubieras sentido lo que senti jojojoj mi viejo gran amigo supongo que ser algo de lo que hablaremos en el futuro

d dijo...

Oh!! Yo también quiero ir a la gran feria del libro y sentir eso que tú sientes, y además de eso ir junto contigo! Por favor hay que ir pronto! Muchos besos mi begra bella.

d.