jueves, 3 de julio de 2008

2 zapatos así, entre d. y la tierra

Estaba caminando por una calle sucia y polvorienta, pintada casi del mismo color que mis zapatos. Estos zapatos que ya llevan muchos días allá abajo, que cuentan viajes y maltratos... y hasta encuentros con trozos de mierda regados por ahí, justo en el trozo de camino que no miras. Me di cuenta que hace mucho que no compro un par nuevo, y pensar en hacerlo me duele al bolsillo y a la cabeza, sería una infidelidad. Me gustan mucho estos zapatos sin color, que se confunden con la arena del mar, con el barro de una acequia, con la mierda que a veces piso y con la lluvia que a veces me moja. Son unos zapatos únicos, y eso me causa pena, porque ya mucha suela no les queda. Así como yo me hago más viejo, y mis ojos se cansan, mis zapatos se gastan cada día más. Me gusta observar los zapatos de otras personas, sólo para demostrarme a mí mismo que mis zapatos no son tan fáciles de poseer. No es que cuesten más caros, o que sean más bonitos o a la moda, sino que este par de zapatos han recorrido y vivido cosas demasiado extrañas, ningún par de zapatos es igual a otro, las historias que llevan difieren mucho, y yo he aprendido mucho con estos zapatos. No sé si sentiré tan cómodos los pies dentro de otros zapatos distintos. Ya pronto volverán los míos a adentrarse en los confines ajenos a esta pútrida ciudad para alejarse de los zapatos bonitos y a la moda. Porque me siento un cóndor entre gallinazos. Un cóndor que necesita campo abierto para estar a gusto.

Será un sueño más cumplido, una pesadilla menos por la noche. Y aún así, con tanto esfuerzo, el olor a tierra no se me ha impregnado. Sigo oliendo a perro, y a perro asqueroso. No se me aleja el hedor. Debe ser por tantas noches pasadas buceando en el río... noches de verano aquellas. No entiendo por qué el olor de la mierda ajena me causa tanto asco, si la mía huele igual.

Mis zapatos también han mirado de cerca otros zapatos más pequeños de aquellas musas (y algunas ninfas) que se han cruzado por mi camino en esta vida. Han compartido espacios y han guiado pasos en bailes torpes pero esmerados. Han perseguido pasos con delirio de amor y ansiedad. Han divagado a la espera de volver a verla, moviéndose de un lado a otro de manera nerviosa. Han rodeado la presa para no dejarla escapar a los besos enfermizos de este loco. Este loco que lo único que ha buscado es amor, y ahora está sin flaca.

Y ahora, otra vez, no tengo frenos. Ahora, de nuevo, mi camino se abre delante de mí para liberar a mis zapatos hacia nuevas luces y contornos. Nuevas piedras que patear, nuevos charcos que sortear, lluvia bendita la de esta ciudad. Estos zapatos que han pisado casas muy bonitas a pesar de la recomendación de sacármelos antes de pisar la alfombra persa y el parqué recién lustrado. Puras vulgaridades, pura huachafada. Prefiero mi tierra polvorienta, da más gusto pisarla. Prefiero la arena de la playa que me invade hasta los tobillos y se adhiere a mí como la última quinceañera que tuve entre mis brazos, y no me suelta porque quiere ir conmigo a todos lados. Y me duele, porque no quiero que me siga, y me debo detener para echarla fuera. Episodios tristes... pero no se puede cargar con cualquiera en esta vida, hay que soportarse primero uno mismo. Y a solas.

S dice que me ama. Yo ya no sé si la amo o si la amé en algún momento de mi vida. Sólo quería besarla... hasta que la besé y supe que debía encontrar mejores besos. Los zapatos otra vez quisieron huir a paso ligero. No me sé estar quieto y los zapatos ya se acostumbraron. Me gusta que sea así. Todavía no he pisado el cráneo de un ser humano, pero lo quiero hacer. A todo esto me pregunto si C besaría mejor... aunque vivo asustado del olor a cigarro que expele por aquí y por allá. También mis zapatos huyen de eso. Y si me pongo a pensar, jamás he pisado una colilla aún encendida en el suelo, pero eso tampoco tengo que hacerlo... no fumo ni le hago favores de ese tipo a los que sí. Pero de todas maneras C me atrae demasiado. Un día de estos en que andemos volando por el sur de la mano puede que intente probar ese par de labios fumadores. Y de una vez saber si el beso francés es mejor si se importa directo desde Francia. Y de una vez saber a qué sabe una francesa que no se baña. Talvez me encuentre de nuevo lamiendo la suela de mis zapatos... la poca que me queda allá abajo, entre d y la tierra, y todo lo que hay en ella.

Y ya no tanto. Djobi Djoba.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Entre busco novia y casa de carton.

mmmm no vueles tanto no vaya a ser que un día de estos tus alas no den mas y se quiebren. Ten en cuenta que nosotros no somos dueños de nuestros actos.
TQM y tu lo sbes, complice.
G.

d dijo...

Sabios consejos siempre de ti. Gracias por el comentario :D, pero la primera línea en verdad es tan cierta?

EspectroDeLaCalle dijo...

David, mi crítica literaria sería esta: Si vas a escribir un blog de temática personal (algo así como una egoteca) te aconsejo que no menciones a más de una flaca por post. Si lo leen y se sienten identificadas créeme que habrás cometido una grandiosa e inútil metida de pata. Suerte. Espectro.

d dijo...

para la próxima no me llames por nombres que no son míos y que tu alterada mente cree que así son.
y gracias por el consejo.

d.

Manuel dijo...

sabes que no soy de los que comenta ... prefiero decir las cosas personalmente....buen post debo decir ... ciertamente el sentimiento de los zapatos lo he tenido... con respecto a la teoría del cóndor ... de alguna u otra manera siento que formamos parte de un club de cóndores, aunque la mayoría de los socios está aún en etapa de polluelo... he ahí el chiste de por que estoy donde estoy....ojalá lo entiendas XD

d dijo...

lo entendí desde un principio. hay que volar entonces.

d.

24 dijo...

mi querido bro"D"r, debo admitir que posteo sin haber leido el blog completamente, aunque me sorprendio un tanto la creacion o plagio¿? de este blog. digamos que de un tiempo a esta parte me he vuelto asiduo lector del afamado "Busco Novia" asi que espero tu rollo vaya por otro lado... otra cosa las palabra parecen un tanto rebuscadas nose en todo caso no creo que las uses en una conversa cualquiera, cuidese señor "D" abraço.

d dijo...

el único blog que emuló en mí las ganas de crear este no se titula "busco novia" ni "casa de cartón".
No señores y señoras (y demás fauna), sólo me inspiré en este blog que a continuación os comparto:

http://sinplaca.blogspot.com

las razones no son muy coherentes, así que no las diré. besos a todos.

One-Man dijo...

Los zapatos del caminante, que se hace camino al andar, son ellos el reflejo de su vida, tantos caminos, tantas historias, nunca te detengas brother sigue caminando.

una abrazo.

Buena Caza

Manuel Marcos

d dijo...

danke schön.

Anónimo dijo...

esto lo que escribiste me darisa como tb me da pena por que tienes razon los zapatos pasan muchas cosas con nosotros son partes de nosotros y me hace pensar tkmmm manito dtb

d dijo...

Los zapatos son algo místico. Tienen su propia forma y se impregnan en ti como una piel. Ya nunca más pertencen a nadie, sólo son fieles a uno. Eso me inspiró. Gracias por comentar.

d.

p dijo...

el hombre y las fieles suelas d sus botas que parecen tener vida propia y no siempre obedecen el paso y además cuidan celosas por si estés por allí probando otro par... n_n

d dijo...

Creo que les he sido lo más fiel posible. Una vez compré otro par de zapatillas. Jamás las usé. Prefería seguir andando con las mismas de siempre. Aquellas que lo conocen a uno tanto... que, como dices, te llevan a donde tienes que ir, y a ningún otro lugar más.

d.