jueves, 10 de julio de 2008

5 pulgadas de melena

(Soundtrack Fito Páez - Brillante sobre el mic)

S me dice, siendo la hora 2 de la madrugada, que mi melena ya está larga. Yo leo ese mensaje y no puedo más que decir que es el fin. Es el fin de una historia larga. Y una historia corta a la vez. La historia de un bebe de cabello ensortijado y mirada bizca. Un enclenque bodoque cuya única expresión marcada en mi mente es aquella en la que mira siempre su nariz esforzándose. Ese soy yo. No era yo, lo soy. Lo sigo siendo hasta ahora. Entre otras historias de la vida que he caminado y, en ciertas ocasiones, he arrastrado, cargo sobre mi espalda el asunto de esos rulos. Que me señalan a todas las direcciones posibles y contrarias que les es posible apuntar. Y esas puntas que no caen pero se levantan al cielo con un aire trepador. De esos incólumes retortijones ajenos al peine y al orden me habla S.

Antes que nada ellos estaban, incluso antes de que S estuviera aquí. Ellos nacieron conmigo, y al mismo tiempo yo nací solo, pero con ellos. Desde chico supe que eran algo especial. Mi madre los acariciaba con ternura. Me tiembla la memoria y los labios cuando rememoro aquello. La madre ocasiona a veces eso en mí. Mi abuela me buscaba piojos cuando chico. Jamás encontró ni una liendre siquiera. Lo hacía por el gusto de tocar mi cabello la muy sabida, mi nona querida. La extraño ahora, con sus metidas de pata y todo. Anda batiendo trochas por la selva y ya no sé nada de ella. Mi abuela merece esa libertad. No dudé en pagarle los gastos del viaje. Es la mujer que me ha sacado más dinero en esta vida. Se merece tener el récord. Mi madre va segunda. Esos cabellos los heredé de ella.

Recuerdo que ansiaba ser lacio, normal. Escuché de todo en la escuela. Talvez no recuerde tantos apodos y chaplines vilipendiosos, pero recuerdo sentimientos y luces. Cabeza de coliflor por aquí, cabeza de brócoli por allá. De niño no te gusta que te nombren ricitos de oro. De niño no se puede entender muchas cosas. Aún de grande me cuesta entender algunas. Crecí avergonzado de mi cabello. Jamás quise dejarlo crecer. Lo confiné a vivir reprimido en la torre más alta de un castillo lejano y no frecuentado. Pero como todo aquello que se va, volvió.

Quise aprender a convivir con algo tan mío. Quise olvidar el pasado y crear una nueva historia con aquellos bucles incipientes. Por primera vez en 14 años crecieron más allá de una pulgada. Yo, universitario y viajero, en búsqueda de un rostro para posar en las fotografías viajeras, di la bienvenida a esos retorcidos señores que viven en el piso de arriba. Desde entonces aprendí que no era malo después de todo. Hice las paces con ese pasado, y la historia se encaminó hacia otro final, un desenlace mejor. Al final sé que todos tenemos algún invitado especial con nosotros, hay que ser buenos anfitriones, y mayordomos, con lo que se nos da.

Los rizos están ahí. Se me hace difícil bañarme y lavarme la cabeza; y a veces creo que si me lo rapo totalmente hasta puedo ahorrar tiempo y dinero. Pero no vale la pena, vale más el sacrificio. Vale más la dedicación. Vale más el aprender a convivir con aquellas cosas que antes no te gustaban pero con el tiempo te comienzan a gustar. Hoy los rizos son felices. Aunque viven con miedo de ser tocados. Es que han crecido con ciertos traumas, pero poco a poco irán tranquilizándose. Me gusta mi cabello largo, ensortijado. ¿Nada varonil? Quizás. Pero, ¿qué es varonil? Un mero paradigma. Estos rizos y yo gustamos de romper paradigmas.

¿Que me corte el cabello? Por ahora no, gracias. La única que me corta el cabello a mí es mi madre, y mi madre no está acá. Anda de viaje. Ella sí extraña los rulos. Por ella los guardo conmigo. Por ella no me los corto. Y por mí.

d.

PD: Saludos a M., quien es un gran amigo. Espero que no tenga nada contra los rulos.

20 comentarios:

Manuel dijo...

Solo tres cosas (1 mas que en el msn)

1. Comento porque lo pides.
2. No me molestan los rulos.
3. Gracias por la parte final, de verdad lo aprecio.

d dijo...

Si no hubieras tenido nada que decir no lo habría pedido.
Tú tampoco le molestas a los rulos.
Aprecio tu interés.

d.

Melissa dijo...

bueno una vez alguien me dijo en tierras muy lejanas que no me planche el pelo es decir me lasee porque ahi cosas que al natural son mas comodas y bueno que te puedo decir solo que es eso lo que ahi q ahcer la vida las cosas con las que se siente mas comodo ser como uno es y eso inplica de adentro a fuera y si alguien debe quererte que te quiera como ers q no te cambie porq el querer cmabiar a alguien es contradecir de lo que quieres no??

d dijo...

Así es exactamente como me siento... ojalá S pudiera entenderlo, y muchas personas más. Besos M.

d.

Unknown dijo...

esteeeeeeeeee ya decubri la perosna detras de la mascara en tu textoooooooooooo

Anónimo dijo...

bueno la verdad no se que comentar ya que mi pelo no es ni ensortijado y menos lasio.

pero que bueno que convivas bien con tus rulos y ahora ultimo k te he visto los tienes bien lavaditos .....que saooo ....pero muxo musssssssss.


ahi ta me salio un coment .

d dijo...

J: Si la has descubierto está bien, ese es el juego. Aunque todos somos personajes en estas historias.

P: Gracias por el apoyo. Los lavo pero no uso muss. Nos vemos uno de estos días para almorzar.

d.

One-Man dijo...

que curioso, hubo un tiempo en que yo queria tener rulos xD cuando era pequeño, pero si la vida te da limones, hay que buscar tequila y sal,.

d dijo...

Excelente filosofía!

d.

p dijo...

awww, una apología al cabello largo y rizado q ha de acompañarnos fielmente por siempre... o hasta q la alopecia nos atake...>.<
recuerdo tu cabello en el colegio, timidón y pegoteado de gel, q bueno q lo hayas librado de tal castigo...admas ese look t quedaba fatal. XD
bueno, abrazos n_n

d dijo...

A eso me refería con lo de oprimido. Ese gel y el cabello pegoteado se me había semiolvidado. Hubiera sido una oración más en el post. Gracias por traer a mi memoria esos recuerdos. Buen comment. Abrazos.

d.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

pero a mi me encanta tu cabello y que lo tengas tan cuidado... definitivamente yo no podria cuidarlo bien... ya habras visto como para mi cabeza... toda despeinada viviendo en la eterna disyuntiva entre cortarmelo o dejarmelo crecer a lo Alanis Morissette.

En fin... no sabia q tus rizos tenian toda una historia y que bien que haya habido un "final" feliz

d dijo...

Mi querida A., gracias por tus frases tan positivas. Espero pases a menudo por aquí. Un beso para ti, en tu cabello de Alanis Morissette.

d.

amelie dijo...

kien eres? puedo saber...

nos vemos...

d dijo...

Ya te lo diré.

d.

Anónimo dijo...

si ps el cine siempre desestresa hablando de eso cuando vamos alcine te acuerdas q teniamos una sali pendiente hay que ir al cinee seeeeeeeee dime que sii jejeje y si tb estoy deacuerdo que es bueno perderse para olvidarse del mundo y de todo tkmm

d dijo...

Entonces pronto saldremos al cine. El cine es algo bueno.

d.

Anónimo dijo...

rulitos rulitos.. kien iba a decir q antes estabas peleado con ellos si al pensar en ti se me viene a la mente tu cabellera llena de risos negros!
Y pensar q ahora son algo q te caracteriza! no se te ocurra tocarlos u.u
Kisses
Nina

d dijo...

Me encantó que fueras tú la que me dice rulitos, eres una gran amiga y me emociona. No sabía que pensando en mí aparecían mis rizos negros a tu lado. Dejaré entonces que me sigan caracterizando. No los tocaré y tampoco permitiré que nadie más lo haga. Los llevaré de paseo por todo el Cusco. Un beso.

d.