Después de haberme llenado totalmente el estómago de comida, calculaba que ya habría alguna cantidad notable de gente haciendo cola para entrar a ver el estreno tan esperado de “El caballero oscuro”. A pesar de que me gusta practicar el positivismo, tenía ciertas dudas sobre si mi pensamiento optimista reduciría o no realmente la cantidad de gente esperando en fila. En realidad al final ni me esforcé. Dando un giro a la derecha en la esquina desde el restaurante camino del cine pude apreciar la gran serpiente de ávidos preespectadores con miras a ganar un sitio privilegiado (como todos) en el preestreno mentado.No renegué ni siquiera en mi mente. No tiene caso renegar de las cosas que no puedes controlar. Aceptar me da cierta paz, y es todo lo que necesitaba en ese momento. De todas formas aún podía mentalizarme positivamente para hallar un buen sitio dentro sin que nadie se diera cuenta. Y así fue. No obstante me divertí mucho conversando con mi amigo acompañante. Practiqué lo de dos orejas y una boca: escuché el doble de lo que hablé. Me es más fácil escuchar que relatar, muchas veces. Una vez dentro me maravillé con esa película tan bien estructurada al punto de quedarme inmóvil en mi asiento cuando por fin terminó. No quería perderme ni un segundo de ese instante tan mágico. Todavía hay magia en el cine, lo sigo creyendo. La función de medianoche nos remitió muy tarde a la casa de mi amigo, y más tarde todavía a los brazos de Morfeo. Y así fue que otra vez amanecí en cama ajena.
Al día siguiente fui de regreso a mi guarida a asearme y alistarme para un nuevo día, lleno de nuevas formas y colores, voces y sabores, más sol y más sonrisas. Aprobé un examen por ahí, y no me pregunten de qué era porque sería muy largo explicarlo todo. El punto es que lo aprobé lo más pronto posible que pude. No me gusta (y detesto) esperar antes de un examen. Prefiero la vida o la muerte (y me da igual) pero en el instante más próximo posible, sin aplazar los momentos innecesariamente. Y habiendo cumplido con mi deber, decidí que mi hambre cinéfila debía saciarse un poco más todavía para que mis nervios estén un poco más tranquilos.Dudé de esa decisión en ciertos momentos al darme cuenta de que nadie podría acompañarme. Al final me armé de valor, y así, solo y desamparado de amigos, salí sobre mis pies, ligero, andando hacia el cine amigo de siempre. A hacer la fila y emitir una sonrisa para la señorita que vende, en la ventanilla, las entradas. La llamo, de forma dulce, por su nombre, y sus mejillas blancas se tiñen con un poco de rosado. Su sonrisa me descubre unos lindos hoyuelos. No la dejo de mirar a los ojos. Suficiente, ya me dio la entrada, el encanto encantador debe acabar hasta la próxima transacción. Un "gracias" y acompañado otra vez de su nombre. Disfruté la primera película. Me pareció original y alabé eso de ella. Luego salí y volví a hacer el mismo recorrido. E íbamos por la siguiente función, ya de vermouth.
Estuve leyendo un libro (como no lo hacía hace mucho tiempo, ¿recuerdas aquellos tiempos de la escuela?) y me distraje tanto que se me pasó la hora de ingreso para escoger un asiento privilegiado, y además de eso me metí a la sala equivocada y luego tuve que irme a la sala en que en realidad pasaban mi película. Fue todo un caos nuevo por el que yo nunca había pasado en mucho tiempo de andanzas. Al finalizar todo el vaivén acabé sentado a un extremo lateral de la sala y no veía una pantalla rectangular sino un trapecio cuadrilátero muy aleatorio. Unas chicas que ocupaban el 90% de la fila de asientos cuchicheaban a mi lado. Un poco antes que las luces se esfumen de la sala llegó un hombre vestido de traje, y con muchas décadas de vida a cuestas, a sentarse en el único asiento que me separaba a mí de aquellas chicas y sus rumores. Él, aparentemente, venía con ellas.Y entonces las luces dieron paso a la oscuridad. Y en medio de la penumbra, la ciudad luz emergió en una toma bellísima. Estaba ante una gran pieza de arte europea, como no las hay muchas. Y en medio de todo mi momento mágico y de ensueño, escucho al hombre aquél dando un monólogo de guía turístico de París. Me aguanté las ganas educadas de pedir silencio. Practiqué eso de buscar tres cosas positivas a todo aquello que pasa y que nos parece negativo. Pensé en principio que talvez aquel señor lleno de años me podía ilustrar a mí, al mismo tiempo que a sus adolescentes compañeras. Pero entonces comencé a escuchar que practicaba su francés con la jovencita de su lado inmediato. Decidí hacer caso omiso, finalmente, del señor conocedor de Europa; y disfrutar mi película con los cuchicheos de regalo. Al final todo ocurre por alguna razón cósmica determinada y no me corresponde a mí descifrarlo. Después de todo me encantó la película y al señor del traje, y la papada de sapo, también.
d.

14 comentarios:
-"Al final todo ocurre por alguna razón cósmica determinada y no me corresponde a mí descifrarlo" . Una verda un poco dura de aceptar.
-Por que un medio punto hace la diferencia entre un 20 o algo que pudo serlo, tu lo entiendes.
Sí. Pero al final todo se puede redondear. Aunque ya ahora que lo pienso, me da igual el 11. Repito las palabras de ella: "la nota es lo de menos, vos sos un pibe bueno". Pero el medio punto quedará para siempre. En tu memoria y la mía. Pero a los demás diles que fue un 11. Mi número favorito.
d.
Disculpen que me meta.. pero los medios puntos no existen... es como tratar de ver el vaso medio vacio o medio lleno.
Una nota no hace al profesional.. lo hace su esfuerzo... sus ganas de ser el mejor....
ahii hace cuanto que no voy al cine tenemos que ir ya me lo has prometido y hablando de otro punto como que coquetando con la chika de las palomitas que cosa no te lo permito okeyy soy tu manita celosa okey y antes de caulquier cosa tengo que chekala jejeje oie en verdad esta muy xvr loq ue escribes me entretengoo leyendooo tkm amnito ah y mi poemaaa
Mr. E: Concuerdo toitalmente contigo, estuve cegado al n o recordar ese concepto tan importante de la vida quenos acabas demostrar a todos. No dudes en meterte siempre por favor, me gusta cuandolo haces, es más real así, de esa manera. Un abrazo amigo mío.
A: Qué bueno que te gustó también este último. De hecho pronto tenemos que ir juntos al cine. Y ya pronto escribiré sobreti. Es la promesa que te dejé.
d.
CONCUERDO TOTALMENTE CON MR. E
YO CREO EN LA INTENSIDAD Y EN LA PASION MAS KE EN LO CORRECTO O LO PRECISO.. PORKE... KE ES LO CORRECTO Y LO PRECISO???
BESOS D
Gracias por los besos Bianka. Le diste eltoque final a ese pensamiento tan real. Espero verte más seguido por aquí. Mi casa es tu casa. La intensidad y lapasión son los baluartes de los cuales siempre he caminado cogido con las manos. Besos para ti también.
d.
Hey David pienso = q tu amiga Andrea, me entretengo mucho leyendote y sientete privilegiado q termino de leer todito porq nunk leo mas de un parrafo jaja
Q penita q fuiste solo a ver las dos ultimas pelas, kuando este por esos lares con mucho gusto te acompanhare y me acompanharas a ver una!
Besitos
Nina
p.d: Ya no soy anonima yeeee!!
El mismo pensamiento. Qué bueno que algo bien hago con el blog. En facto me siento privilegiado de tenerte en mi vida y de que te esfuerces por leerme. De veras que extraño ir al cine con vos. Iremos juntos también. Otro beso. Y congratulaciones por ya no ser anónima. Ya era hora.
d.
Yo, como futura profesora (estrellitas en los ojos) creo que una nota es algo significativo, un indicador, pero que al final de cuentas-si ha sido un proceso justo- llega a ser como una recompensa para las personas.
Creo también que la nota más importante es la que se pone uno mismo, si el examen que mencionabas es x casualidad el q io tb di, entonces, aunque obtuve una nota buena, sé que muchas de esas cosas no las sabía y usando el "ave María dame puntería" llegué a la respuesta correcta. Lo importante es que sea conciente de eso y que ahora estudie lo que no sabía, eso es lo que quiero inculcar a mis alumnos, que no se limiten a una nota y que vayan más allá de ella, siendo capaces de reconocer su propio aprendizaje.
Por otro lado, confirmé de que tu apodo sea "el proactivo" jijiji, ayer alguien me dijo.."la palabra proactividad nos vuelve responsables de nuestras propias vidas y de nuestra actitud ante ésta" y luego continuó explicando que dependía de nosotros tomar una actitud positiva ante lo adverso (problemas monetarios, rechazos, horribles climas o viejitos europeos) que era todo lo contrario a lo que a veces somos "reactivos"....
Podría seguir con esto toda la tarde pero creo que es un post demasiado largo -n- gomena
Cuidate mucho y sigue con tus éxitos, sobre todo cuando reflexionas sobre la vida xq me pone a pensar en cosas que damos x sentadas la mayor parte del tiempo ...
Mucho ánimo n_n
J. ¬¬ (ia me gusto poner sólo mi inicial)
PD. Gracias x el post llama XD
viste paris yo t amo? fue buena no? auqn media rara pero siii vale ah :)
Sí es rara pero la vi porque no podía quedarme con la espina. Y no fue tan mala al final. Estaba Natalie Portman xD.
d.
..he sentido contigo ese olor a urea del viejo cine en la brasil, aquel de canchitas frias y chiclosas..
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